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Se publicó libro “Nuestro suelo, Patrimonio nacional”_28.03.2016

¿QUE ES EL SUELO?

El   suelo   es   la   capa   superficial   de   la   tierra, donde crecen las plantas. De él extraen el agua y  las  sustancias  nutritivas  que  les  permiten desarrollarse.  También  en  el  suelo,  las  raíces encuentran el aire que necesitan para vivir. Si  se  observa  un  corte  de  suelo,  como  puede ser  al  borde  de  un  camino  o  de  una  barranca, se  verá  que  está  formado  por  varias  capas diferentes  entre  sí,  según  el  tipo  de  suelo.  A cada capa se le llama “horizonte” y al conjunto de ellas se le llama “perfil de suelo”.

Estas   capas   tienen   diferencias   en   espesor, tamaño y tipo de terrones (estructura), colores y la textura, que está dada por el tamaño de las partículas del suelo. Las  partículas  del  suelo  se  clasifican  por  su tamaño:
∗    Arena: las más grandes (entre 0,05 y 2 mm)
∗    Limo:  tamaño  entre  arena  y  arcilla  (entre 0,05 y 0,002 mm)
∗    Arcilla:  partículas  menores  a  0.002  mm  (2 micras)

La   textura   está   dada   por   las   proporciones de  arena,  limo  y  arcilla.  Color  y  estructura  se diferencian a simple vista, la textura al tacto (o en laboratorio); un suelo más arenoso es más áspero y un suelo más limoso o arcilloso es más suave.

Horizonte  A: es  la  capa superior,   más   oscura,   la más fértil, con más raíces, la   más   importante   para el    crecimiento    de    las plantas.
Horizonte  B: es  una capa “más  pesada”,  o  sea con   más   arcilla   (greda); menos  fértil,  con  menos raíces  porque  les  cuesta penetrarla.
Horizonte  C: es  la  capa más  profunda,  se  apoya sobre la roca “madre”, hay pocas  raíces  y  los  colores son más claros.

Si se toma una pequeña porción de suelo y se observa en detalle, con ayuda de lupas o microscopios, se verán los elementos que lo componen, además de numerosos seres vivientes que habitan en él.

PARTE SÓLIDA, compuesta por granos de arena,  de  limo  y  de  arcilla,  por  lo  general agrupados    en    pequeños    terrones    de distintos  tamaños.  También  hay  materia orgánica (humus, que se forma con restos de  plantas  y  animales  muertos);  es  muy importante  porque  brinda  nutrientes  y hace  al  suelo  “esponjoso”.  Le  da  el  color oscuro al suelo.
POROS   GRANDES   Y   CHICOS,   entre   y dentro  de  los  terrones.  Los  más  grandes llenos de aire, necesario para que respiren las  raíces  y  pequeños  animales.  Por  ellos también  circula  agua.  Los  más  pequeños son los que almacenan el agua.

¿QUÉ ES LA EROSIÓN DEL SUELO?

La erosión es el desprendimiento y arrastre de parte del suelo por la acción de la lluvia o el viento.

LA EROSIÓN SE LLEVA LA CAPA SUPERIOR DEL SUELO, QUE ES LA PARTE MÁS FÉRTIL,  LA TIERRA MÁS VALIOSA.

¿CÓMO SE PRODUCE LA EROSIÓN?

Las    gotas    de    lluvia caen  sobre  el  suelo  a gran  velocidad  y  con mucha fuerza. Cuándo chocan contra el   suelo   descubierto, producen    un    fuerte impacto. Con  el  choque  se  deshacen  los  terrones  y se  desprenden  partículas  de  suelo,  que  son levantadas por las gotas y quedan sueltas.

Cuando    llueve    más    de lo   que   el   suelo   puede absorber, el agua comienza a escurrir por la superficie, a  mayor  velocidad  cuanto mayor  y  más  larga  es  la pendiente   (la   caída   del terreno)      llevándose  el suelo  que  había  quedado suelto.

FACTORES QUE HACEN QUE LA EROSIÓN SEA MÁS O MENOS INTENSA.

1. La lluvia
La lluvia en nuestro país es la principal causante de erosión cuando el suelo se “maneja”  mal. Las lluvias  más  fuertes  sobre  el  suelo  descubierto,  como  cuando  está  preparado  para  sembrar  con laboreo  mecánico,  son  las  que  originan  los  mayores  arrastres.  Unos  pocos  chaparrones  fuertes pueden llevarse muchas toneladas de tierra, junto con las semillas y los fertilizantes lo que hace perder patrimonio natural, dinero y trabajo.
2. El suelo
Como  hay  distintos  tipos  de  suelo  y  unos  son  más  frágiles  y  se  erosionan  más  que  otros,  es importante  conocer  las  diferencias  entre  ellos  para  manejarlos  bien  y  hacerlos  producir  sin erosionarlos ni dañarlos.

Esas diferencias principalmente se deben a:
∗   El  tamaño  y  cantidad  de  las  partículas  que  lo  forman  (textura  del  suelo)  o  sea  la  arena,  el limo y la arcilla; según la proporción de esas partículas (o fracciones) en cada caso, los suelos serán livianos (con mucha arena) o pesados (con mucha arcilla); los suelos intermedios tienen proporciones similares de arena, arcilla y limo se llaman “francos” o de texturas medias.
∗   Las fuerzas de unión entre esas partículas (formando bloques, terrones chicos, grandes, etc.) o sea la estructura y consistencia.
∗   El espesor, color y otras características de las distintas capas (“horizontes”).
∗   La mayor o menor facilidad o rapidez con que el agua penetra y atraviesa el suelo (infiltración, porosidad).

Estas características se combinan y determinan los diferentes tipos de suelo, así como su diferente susceptibilidad o riesgo de erosión.

3. La pendiente del terreno
El  agua  que  corre  por  el  suelo  tendrá  distinta  velocidad  según  sea  la  inclinación  y  largo  de  la pendiente del terreno y según la vegetación que lo cubra.

4. La vegetación y el uso del suelo
Un  suelo  bien  cubierto  por  vegetación,  está protegido del impacto (choque) de las gotas de lluvia sobre él. Además,  las  plantas  también  disminuyen  la velocidad  de  escurrimiento  de  agua  sobre  la superficie.  Según  el  uso  que  se  le  de  al  suelo, las pérdidas por erosión serán diferentes.

PÉRDIDAS DE SUELO APROXIMADAS SEGÚN DISTINTOS USOS DE LA TIERRA

Usar correctamente la tierra significa que cada porción de la misma debe usarse de acuerdo a sus propiedades y capacidad natural para tener una producción sustentable.

DISTINTOS TIPOS DE EROSIÓN

Erosión laminar:
La  erosión  laminar  es  el  desprendimiento  y arrastre de capas delgadas de suelo. Es como si arrancaran las páginas de un cuaderno. Se van perdiendo  una  a  una  y  no  se  nota  hasta  que quedan pocas y el espesor va disminuyendo. Este fenómeno se da continuamente cada vez que llueve sobre suelo descubierto, sin dejar huellas muy marcadas en el suelo. Las zonas con erosión laminar son de color más claro, porque perdieron parte de su materia orgánica; éstas no se deben confundir con los “blanqueales”, un tipo especial de  suelo  empobrecido.  Cuando  se  descubre, muchas veces el daño ya es irremediable. Se ha perdido la capa más fértil del suelo.

Erosión de surcos:
Muchas veces el agua corre por un mismo lugar del campo y va abriendo surcos. A veces esos surcos se inician cuando se hacen las  labores  a  favor  de  la  pendiente.  Luego, cuando  llueve,  el  agua  los  agranda.  El  agua puede correr por los desagües naturales o por los que hace el hombre.

Erosión en cárcavas:
Cuando  la  erosión  en  surcos  no  se  controla, éstos se ensanchan y se hacen más profundos, convirtiéndose  en  zanjas  o  cárcavas.  El  paso de  la  maquinaria  se  dificulta,  la  tierra  pierde su  valor  y  reparar  el  daño  es  muy  costoso  o imposible.

¿QUÉ ES LA CONSERVACIÓN DE SUELOS?

Consiste en usar la tierra para obtener las más altas producciones posibles sin provocar el deterioro de  los  suelos;  también  se  le  llama “agricultura  sostenible”.  Para  conservar  el  suelo  es  necesario conocerlo, usarlo y manejarlo correctamente y planificar su explotación.
1. Conocimiento de la capacidad de uso y del riesgo de erosión de los suelos del predio.
Un buen mapa de suelos y de su capacidad de uso  confeccionado  por  técnicos,  nos  permite conocer y ubicar en el terreno los distintos tipos de  suelos  que  hay  en  un  país,  departamento, campo o establecimiento.
2. Planificación del uso de los suelos del predio
En  base  a  ese  mapa  de  suelos,  el  productor  junto  con  el  técnico  podrá  planificar  un  sistema  de producción que apunte a obtener altas producciones a lo largo del tiempo y a la vez conservar el suelo manteniendo o aumentando su productividad natural. A  continuación  detallaremos  algunas  prácticas  que  son  convenientes  tener  en  cuenta  para  la conservación del suelo.

Rotaciones
Si   en   una   chacra   año   tras   año   se   realizan cultivos que desgastan el suelo, disminuyendo su materia orgánica (humus y nutrientes) y que favorecen  la  erosión,  ésta  se  agrava  cada  vez más y la tierra se empobrece.
En  cambio,  si  en  esa  chacra  se  alternan  los cultivos con praderas, los efectos de la erosión disminuirán    y    los    suelos    se    recuperarán, porque   las   praderas   ayudan   a   recuperar   la materia  orgánica,  los  nutrientes  y  las  buenas condiciones físicas (porosidad, estructura, etc.) del suelo. Por eso conviene sembrar unos años cultivos y luego  en  esa  chacra  hacer  una  pradera;  a  esto se le llama rotaciones cultivo-pradera en el uso de la tierra.

Fertilización
El  uso  de  fertilizantes  no  sólo  ayuda  a  que las   plantas   produzcan   más   sino   también   a que   crezcan   mejor   y   cubran   el   suelo   más rápidamente  quedando  así  mejor  protegido del   golpeteo   de   las   gotas   de   lluvia   y   del escurrimiento superficial. Se debe utilizar el fertilizante adecuado y en la cantidad necesaria. Esto se logra fertilizando de acuerdo al análisis de suelo y a la historia previa de la chacra y las necesidades del cultivo.

Laboreo de la tierra

Puede decirse que hoy existen tres sistemas de trabajar la tierra: el convencional o tradicional, el mínimo o reducido y la siembra directa.

El sistema   convencional usa   herramientas como el arado (da vuelta la tierra) y las “rastras” (“afinan”, achican los terrones).

Al laborear y afinar la tierra, si bien se eliminan las  malezas,  el  suelo  queda  desprotegido  y  en condiciones de ser erosionado por las lluvias. Si  se  trabaja  en  forma  tradicional,  aplicando ciertas  medidas  sencillas  de  manejo  de  suelos es   posible   controlar   y   disminuir   la   erosión, aunque  hoy  se  recomienda  usar  la  siembra directa;    algunas    de    ellas    también    deben utilizarse con siembra directa.

Por ejemplo:
∗    Usar herramientas   apropiadas  y   bien reguladas.
∗    Trabajar   el   suelo   cuando   el contenido de humedad es el adecuado: si está muy seco   quedará   una   parte   hecho   polvo (se   erosionará   más   fácil)   y   otra   parte en   terrones   muy   grandes;   si   está   muy húmedo, se amasa.
∗    En  chacras  con  pendiente  se  debe arar (laborear) en  contorno,  o  sea  en  forma trasversal a la pendiente.
∗    Respetar los desagües naturales, porque se convertirán en zanjas.
∗    No  laborear  los “remates”  o cabeceras  de las chacras.
∗    Evitar   dejar   surcos   en   el   sentido   de la   pendiente,   camellones   o   alomados siempre en el mismo lugar. Para esto, hay que  invertir  el  sentido  o  dirección  de  la arada.
∗    Variar   la   profundidad de   arada   para evitar  que  se  formen  capas  duras  debajo de la superficie (“suela de arado”).
∗    Evitar el afinado excesivo de la “cama” de semilla al preparar el suelo para la siembra.
∗    No  quemar los      restos      vegetales (rastrojos”; dejarlos para proteger el suelo e  incorporarlos  al  suelo  en  el  momento más oportuno.

El mínimo      laboreo  consiste      en      usar herramientas livianas (por ejemplo: “disqueras”) que no dan vuelta la tierra, en lugar de arados. Hoy en día este sistema ha sustituido en buena medida  al  laboreo  convencional.  Esta  práctica también   deja   al   suelo   previo   a   la   siembra “afinado” y descubierto. Deben usarse entonces prácticas  de  control  de  erosión  como
en  el laboreo convencional.

Hay   herramientas   (como   los  “cinceles”)   que abren  el  suelo  por  debajo  de  la  superficie  (20 – 40 cm) facilitando entrada de agua y aire, sin darlo vuelta. Estos se usan como complemento de los sistemas anteriores para facilitar entrada de agua y aire y el desarrollo de las raíces. La siembra directa, es un sistema de trabajar la tierra que no usa arados, rastras ni disqueras y no da vuelta el suelo, por lo que baja mucho la erosión, si se hace correctamente.

Las  máquinas  de  siembra  directa  fertilizan  y abren muy pequeños surcos en el suelo (de 1 a 2 cm de profundidad) donde colocan y cubren la semilla. Esta     semilla     se     transformará     en     planta (trigo,   maíz,   etc.)   aprovechando   la   materia orgánica  (humus)  dejada  en  el  suelo  por  la descomposición  de  los  restos  de  los  cultivos anteriores. Para  evitar  las  malezas  y  la  competencia  de otra vegetación en lugar de laboreo mecánico, se  usan  productos  químicos  (herbicidas)  para controlar la vegetación no deseada.
La  siembra  directa  debe  ir  acompañada  de buena cantidad de residuos del cultivo anterior para  proteger  al  suelo  del  impacto  de  la  gota de  lluvia.  El  concepto  de “rotación  de  cultivos-pasturas”, debe ser mantenido aún con siembra directa,   (sobre   todo   en   cultivos   que   dejen pocos  residuos  en  superficie  como  en  el  caso de los cultivos de verano,soja y girasol).

Este sistema de cultivar la tierra evita la erosión y  mejora  las  condiciones  físicas  y  químicas  del suelo (ej. Porosidad y materia orgánica); utiliza menos combustible por lo que es más económico y menos contaminante; es más rápido y permite cultivar  la  tierra  aún  en  condiciones  de  suelos húmedo (no se hace barro).

•    Fajas empastadas
Si    se    usan    sistemas    convencionales,    con laboreo, es muy importante utilizar junto con la arada  en  contorno  las  fajas  empastadas.  Estas fajas de pasto sirven de guía permanente para la  arada  en  contorno  (cortando  la  pendiente) y  de  “calles”  para  circular  con  la  maquinaria dentro   del   campo.   Además   disminuyen   la velocidad del agua quitándole la fuerza erosiva
y facilitando su infiltración en el suelo.

•     Terrazas
Las  terrazas  sólo  se  usan  en  casos  especiales. Están  formadas  por  un  camellón  y  un  canal adyacente.   El   camellón   o   alomado   detiene el   agua   que   corre   por   la   ladera.   El   canal elimina  los  excesos  de  agua  y  tiene  que  estar empastado  para  conducir  el  agua  sin  que  se produzca erosión. Requieren un buen diseño y mantenimiento.

•    Control y recuperación de zanjas
Las  zanjas  o  cárcavas  muchas  veces  crecen rápidamente    y    en    pocos    años    alcanzan gran  tamaño.  Se  forman  por  escurrimientos concentrados  del  agua  de  lluvia.  Lo  primero que  hay  que  hacer  es  eliminar  las  causas  que les dieron origen. Según sea la zanja será necesario:
– Evitar que  el  agua  llegue  a  la  zanja  y  siga corriendo por ella.
– Impedir el pastoreo en ella.
– Suavizar los bordes.
– Sembrar  alguna  vegetación  en  el  fondo  y los bordes.
– Construir diques  o  barreras  dentro  de  la zanja.

En  general,  detener  el  avance  de  una  zanja  es difícil  y  costoso;  lo  mejor  es  tomar  medidas para que no comiencen a formarse. Prevenir es mejor que curar.

•    Manejo de los campos de pastoreo
La  erosión  no  sólo  se  produce  por  un  mal manejo de las chacras. Cuando se sobrepastorea un  campo  se  pierden  las  pasturas  buenas  y comienzan a aparecer áreas de suelo desnudo. Allí también se puede producir la erosión. Es  necesario  tener  en  cuenta  la  ubicación  de alambrados, aguadas y comederos y sobre todo ajustar  la  dotación  de  ganado  por  hectárea al  ciclo  de  crecimiento  de  las  pasturas  y  a  su capacidad   de   producción,   procurando   que el  suelo  siempre  quede  cubierto  con  algún desarrollo de los pastos.

PLANES DE USO Y MANEJO DE SUELOS

En  el  marco  de  la  ley  Nº  15.239  y  sus  decretos reglamentarios,   se   estableció   que   el   MGAP exigirá   a   los   productores   agropecuarios   la presentación   de   un   Plan   de   Uso   y   Manejo Responsable  del  suelo,  que  tenga  en  cuenta los  suelos  del  predio,  las  prácticas  de  manejo, la  secuencia  de  cultivos  y  la  erosión  tolerable (Decreto  405/2008).
Junto  con  otras  normas técnicas,  dichos  Planes  de  Uso  tienen  como objetivo   prevenir   la   erosión   hídrica   de   los suelos,  problema  ambiental  más  importante asociado  a  la  producción  agropecuaria.  Esta no  solo  provoca  daños  en  el  suelo  que  se erosiona sino a los sitios del paisaje en los que se  depositan  los  sedimentos  y  los  ecosistemas acuáticos a los
que el suelo es exportado.

En   setiembre   de   2010   comenzó   una   etapa piloto   trabajando   con   técnicos,   productores y    empresas    en    la    construcción    colectiva y    voluntaria    para    probar la metodología propuesta  en  predios  con  sistemas  agrícolas cerealeros  y  oleaginosos,  y  en  abril  de  2013 se  inició  la  fase  obligatoria  de  presentación para  todos  los  predios  con  sistemas  agrícolas, estableciéndose cierta gradualidad en términos de  superficie  y  sistemas  productivos.  En  este proceso gradual, en donde la agricultura sigue siendo la actividad prioritaria, se incorpora a los sistemas  lecheros  por    la  importancia  en  área que  ocupa  de  agricultura  forrajera  (Res.  Adm. 159/2015).

El   MGAP   continuará   este   proceso   gradual incorporando predios con menores superficies agrícolas y otros sistemas productivos. Se ha instituido un sistema de acreditación de técnicos  para  presentar  planes  de  uso  con  la AIA,  UDELAR,  FAGRO  para  la  presentación  de Plan.

¿En qué consisten los Planes de Uso de Suelo?

Permiten  planificar  el  uso  del  suelo  según  su capacidad. Consisten    en    determinar    una    rotación,  o sucesión  de  cultivos  asociados  a  una  Unidad de  Producción,  que  no  genere  pérdidas  de suelo  por  erosión  estimadas  por  encima  de  la tolerancia  para  ese  suelo.  Para  los  Planes  para la    Producción    Lechera    Sostenible    además implica elaborar un programa de Manejo de la fertilización  química  y  orgánica,  como  medida para controlar el nivel de fosforo en el suelo.

A pesar de su pequeño tamaño, Uruguay posee  una  amplia  diversidad  de  tipos  de  suelos  y enfrenta el desafío de avanzar en intensificación sostenible. Como respuesta a esta realidad, la difusión de conocimiento  sobre  el  suelo  y  la implementación de  los Planes de Uso y Manejo de Suelos son acciones claves del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

¿QUE ES EL SUELO?

El   suelo   es   la   capa   superficial   de   la   tierra, donde crecen las plantas. De él extraen el agua y  las  sustancias  nutritivas  que  les  permiten desarrollarse.  También  en  el  suelo,  las  raíces encuentran el aire que necesitan para vivir. Si  se  observa  un  corte  de  suelo,  como  puede ser  al  borde  de  un  camino  o  de  una  barranca, se  verá  que  está  formado  por  varias  capas diferentes  entre  sí,  según  el  tipo  de  suelo.  A cada capa se le llama “horizonte” y al conjunto de ellas se le llama “perfil de suelo”.

Estas   capas   tienen   diferencias   en   espesor, tamaño y tipo de terrones (estructura), colores y la textura, que está dada por el tamaño de las partículas del suelo. Las  partículas  del  suelo  se  clasifican  por  su tamaño:
∗    Arena: las más grandes (entre 0,05 y 2 mm)
∗    Limo:  tamaño  entre  arena  y  arcilla  (entre 0,05 y 0,002 mm)
∗    Arcilla:  partículas  menores  a  0.002  mm  (2 micras)

La   textura   está   dada   por   las   proporciones de  arena,  limo  y  arcilla.  Color  y  estructura  se diferencian a simple vista, la textura al tacto (o en laboratorio); un suelo más arenoso es más áspero y un suelo más limoso o arcilloso es más suave.

Horizonte  A: es  la  capa superior,   más   oscura,   la más fértil, con más raíces, la   más   importante   para el    crecimiento    de    las plantas.
Horizonte  B: es    una capa “más  pesada”,  o  sea con   más   arcilla   (greda); menos  fértil,  con  menos raíces  porque  les  cuesta penetrarla.
Horizonte  C: es  la  capa más  profunda,  se  apoya sobre la roca “madre”, hay pocas  raíces  y  los  colores son más claros.

Si se toma una pequeña porción de suelo y se observa en detalle, con ayuda de lupas o microscopios, se verán los elementos que lo componen, además de numerosos seres vivientes que habitan en él.

PARTE SÓLIDA, compuesta por granos de arena,  de  limo  y  de  arcilla,  por  lo  general agrupados    en    pequeños    terrones    de distintos  tamaños.  También  hay  materia orgánica (humus, que se forma con restos de  plantas  y  animales  muertos);  es  muy importante  porque  brinda  nutrientes  y hace  al  suelo  “esponjoso”.  Le  da  el  color oscuro al suelo.
POROS   GRANDES   Y   CHICOS,   entre   y dentro  de  los  terrones.  Los  más  grandes llenos de aire, necesario para que respiren las  raíces  y  pequeños  animales.  Por  ellos también  circula  agua.  Los  más  pequeños son los que almacenan el agua.

¿QUÉ ES LA EROSIÓN DEL SUELO?

La erosión es el desprendimiento y arrastre de parte del suelo por la acción de la lluvia o el viento.

LA EROSIÓN SE LLEVA LA CAPA SUPERIOR DEL SUELO, QUE ES LA PARTE MÁS FÉRTIL,  LA TIERRA MÁS VALIOSA.

¿CÓMO SE PRODUCE LA EROSIÓN?

Las    gotas    de    lluvia caen  sobre  el  suelo  a gran  velocidad  y  con mucha fuerza. Cuándo chocan contra el   suelo   descubierto, producen    un    fuerte impacto. Con  el  choque  se  deshacen  los  terrones  y se  desprenden  partículas  de  suelo,  que  son levantadas por las gotas y quedan sueltas.

Cuando    llueve    más    de lo   que   el   suelo   puede absorber, el agua comienza a escurrir por la superficie, a  mayor  velocidad  cuanto mayor  y  más  larga  es  la pendiente   (la   caída   del terreno) llevándose  el suelo  que  había  quedado suelto.

FACTORES QUE HACEN QUE LA EROSIÓN SEA MÁS O MENOS INTENSA.

1. La lluvia
La lluvia en nuestro país es la principal causante de erosión cuando el suelo se “maneja”  mal. Las lluvias  más  fuertes  sobre  el  suelo  descubierto,  como  cuando  está  preparado  para  sembrar  con laboreo  mecánico,  son  las  que  originan  los  mayores  arrastres.  Unos  pocos  chaparrones  fuertes pueden llevarse muchas toneladas de tierra, junto con las semillas y los fertilizantes lo que hace perder patrimonio natural, dinero y trabajo.
2. El suelo
Como  hay  distintos  tipos  de  suelo  y  unos  son  más  frágiles  y  se  erosionan  más  que  otros,  es importante  conocer  las  diferencias  entre  ellos  para  manejarlos  bien  y  hacerlos  producir  sin erosionarlos ni dañarlos.

Esas diferencias principalmente se deben a:
∗    El  tamaño  y  cantidad  de  las  partículas  que  lo  forman  (textura  del  suelo)  o  sea  la  arena,  el limo y la arcilla; según la proporción de esas partículas (o fracciones) en cada caso, los suelos serán livianos (con mucha arena) o pesados (con mucha arcilla); los suelos intermedios tienen proporciones similares de arena, arcilla y limo se llaman “francos” o de texturas medias.
∗   Las fuerzas de unión entre esas partículas (formando bloques, terrones chicos, grandes, etc.) o sea la estructura y consistencia.
∗   El espesor, color y otras características de las distintas capas (“horizontes”).
∗   La mayor o menor facilidad o rapidez con que el agua penetra y atraviesa el suelo (infiltración, porosidad).

Estas características se combinan y determinan los diferentes tipos de suelo, así como su diferente susceptibilidad o riesgo de erosión.

3. La pendiente del terreno
El  agua  que  corre  por  el  suelo  tendrá  distinta  velocidad  según  sea  la  inclinación  y  largo  de  la pendiente del terreno y según la vegetación que lo cubra.

4. La vegetación y el uso del suelo
Un  suelo  bien  cubierto  por  vegetación,  está protegido del impacto (choque) de las gotas de lluvia sobre él. Además,  las  plantas  también  disminuyen  la velocidad  de  escurrimiento  de  agua  sobre  la superficie.  Según  el  uso  que  se  le  de  al  suelo, las pérdidas por erosión serán diferentes.

PÉRDIDAS DE SUELO APROXIMADAS SEGÚN DISTINTOS USOS DE LA TIERRA

Usar correctamente la tierra significa que cada porción de la misma debe usarse de acuerdo a sus propiedades y capacidad natural para tener una producción sustentable.

DISTINTOS TIPOS DE EROSIÓN

Erosión laminar:
La  erosión  laminar  es  el  desprendimiento  y arrastre de capas delgadas de suelo. Es como si arrancaran las páginas de un cuaderno. Se van perdiendo  una  a  una  y  no  se  nota  hasta  que quedan pocas y el espesor va disminuyendo. Este fenómeno se da continuamente cada vez que llueve sobre suelo descubierto, sin dejar huellas muy marcadas en el suelo. Las zonas con erosión laminar son de color más claro, porque perdieron parte de su materia orgánica; éstas no se deben confundir con los “blanqueales”, un tipo especial de  suelo  empobrecido.  Cuando  se  descubre, muchas veces el daño ya es irremediable. Se ha perdido la capa más fértil del suelo.

Erosión de surcos:
Muchas veces el agua corre por un mismo lugar del campo y va abriendo surcos. A veces esos surcos se inician cuando se hacen las  labores  a  favor  de  la  pendiente.  Luego, cuando  llueve,  el  agua  los  agranda.  El  agua puede correr por los desagües naturales o por los que hace el hombre.

Erosión en cárcavas:
Cuando  la  erosión  en  surcos  no  se  controla, éstos se ensanchan y se hacen más profundos, convirtiéndose  en  zanjas  o  cárcavas.  El  paso de  la  maquinaria  se  dificulta,  la  tierra  pierde su  valor  y  reparar  el  daño  es  muy  costoso  o imposible.

¿QUÉ ES LA CONSERVACIÓN DE SUELOS?

Consiste en usar la tierra para obtener las más altas producciones posibles sin provocar el deterioro de  los  suelos;  también  se  le  llama “agricultura  sostenible”.  Para  conservar  el  suelo  es  necesario conocerlo, usarlo y manejarlo correctamente y planificar su explotación.
1. Conocimiento de la capacidad de uso y del riesgo de erosión de los suelos del predio.
Un buen mapa de suelos y de su capacidad de uso  confeccionado  por  técnicos,  nos  permite conocer y ubicar en el terreno los distintos tipos de  suelos  que  hay  en  un  país,  departamento, campo o establecimiento.
2. Planificación del uso de los suelos del predio
En  base  a  ese  mapa  de  suelos,  el  productor  junto  con  el  técnico  podrá  planificar  un  sistema  de producción que apunte a obtener altas producciones a lo largo del tiempo y a la vez conservar el suelo manteniendo o aumentando su productividad natural. A  continuación  detallaremos  algunas  prácticas  que  son  convenientes  tener  en  cuenta  para  la conservación del suelo.

Rotaciones
Si   en   una   chacra   año   tras   año   se   realizan cultivos que desgastan el suelo, disminuyendo su materia orgánica (humus y nutrientes) y que favorecen  la  erosión,  ésta  se  agrava  cada  vez más y la tierra se empobrece.
En  cambio,  si  en  esa  chacra  se  alternan  los cultivos con praderas, los efectos de la erosión disminuirán    y    los    suelos    se    recuperarán, porque   las   praderas   ayudan   a   recuperar   la materia  orgánica,  los  nutrientes  y  las  buenas condiciones físicas (porosidad, estructura, etc.) del suelo. Por eso conviene sembrar unos años cultivos y luego  en  esa  chacra  hacer  una  pradera;  a  esto se le llama rotaciones cultivo-pradera en el uso de la tierra.

Fertilización
El  uso  de  fertilizantes  no  sólo  ayuda  a  que las   plantas   produzcan   más   sino   también   a que   crezcan   mejor   y   cubran   el   suelo   más rápidamente  quedando  así  mejor  protegido del   golpeteo   de   las   gotas   de   lluvia   y   del escurrimiento superficial. Se debe utilizar el fertilizante adecuado y en la cantidad necesaria. Esto se logra fertilizando de acuerdo al análisis de suelo y a la historia previa de la chacra y las necesidades del cultivo.

Laboreo de la tierra

Puede decirse que hoy existen tres sistemas de trabajar la tierra: el convencional o tradicional, el mínimo o reducido y la siembra directa.

El sistema   convencional usa   herramientas como el arado (da vuelta la tierra) y las “rastras” (“afinan”, achican los terrones).

Al laborear y afinar la tierra, si bien se eliminan las  malezas,  el  suelo  queda  desprotegido  y  en condiciones de ser erosionado por las lluvias. Si  se  trabaja  en  forma  tradicional,  aplicando ciertas  medidas  sencillas  de  manejo  de  suelos es   posible   controlar   y   disminuir   la   erosión, aunque  hoy  se  recomienda  usar  la  siembra directa;    algunas    de    ellas    también    deben utilizarse con siembra directa.

Por ejemplo:
∗    Usar herramientas   apropiadas  y   bien reguladas.
∗    Trabajar   el   suelo   cuando   el contenido de humedad es el adecuado: si está muy seco   quedará   una   parte   hecho   polvo (se   erosionará   más   fácil)   y   otra   parte en   terrones   muy   grandes;   si   está   muy húmedo, se amasa.
∗    En  chacras  con  pendiente  se  debe arar (laborear) en  contorno,  o  sea  en  forma trasversal a la pendiente.
∗    Respetar los desagües naturales, porque se convertirán en zanjas.
∗    No  laborear  los “remates”  o cabeceras  de las chacras.
∗    Evitar   dejar   surcos   en   el   sentido   de la   pendiente,   camellones   o   alomados siempre en el mismo lugar. Para esto, hay que  invertir  el  sentido  o  dirección  de  la arada.
∗    Variar   la   profundidad de   arada   para evitar  que  se  formen  capas  duras  debajo de la superficie (“suela de arado”).
∗    Evitar el afinado excesivo de la “cama” de semilla al preparar el suelo para la siembra.
∗    No  quemar los      restos      vegetales (rastrojos”; dejarlos para proteger el suelo e  incorporarlos  al  suelo  en  el  momento más oportuno.

El mínimo      laboreo  consiste      en      usar herramientas livianas (por ejemplo: “disqueras”) que no dan vuelta la tierra, en lugar de arados. Hoy en día este sistema ha sustituido en buena medida  al  laboreo  convencional.  Esta  práctica también   deja   al   suelo   previo   a   la   siembra “afinado” y descubierto. Deben usarse entonces prácticas  de  control  de  erosión  como en  el laboreo convencional.

Hay   herramientas   (como   los  “cinceles”)   que abren  el  suelo  por  debajo  de  la  superficie  (20 – 40 cm) facilitando entrada de agua y aire, sin darlo vuelta. Estos se usan como complemento de los sistemas anteriores para facilitar entrada de agua y aire y el desarrollo de las raíces. La siembra directa, es un sistema de trabajar la tierra que no usa arados, rastras ni disqueras y no da vuelta el suelo, por lo que baja mucho la erosión, si se hace correctamente.

Las  máquinas  de  siembra  directa  fertilizan  y abren muy pequeños surcos en el suelo (de 1 a 2 cm de profundidad) donde colocan y cubren la semilla. Esta     semilla     se     transformará     en     planta (trigo,   maíz,   etc.)   aprovechando   la   materia orgánica  (humus)  dejada  en  el  suelo  por  la descomposición  de  los  restos  de  los  cultivos anteriores.
Para  evitar  las  malezas  y  la  competencia  de otra vegetación en lugar de laboreo mecánico, se  usan  productos  químicos  (herbicidas)  para controlar la vegetación no deseada.
La  siembra  directa  debe  ir  acompañada  de buena cantidad de residuos del cultivo anterior para  proteger  al  suelo  del  impacto  de  la  gota de  lluvia.  El  concepto  de “rotación  de  cultivos-pasturas”, debe ser mantenido aún con siembra directa,   (sobre   todo   en   cultivos   que   dejen pocos  residuos  en  superficie  como  en  el  caso de los cultivos de verano, soja y girasol).

Este sistema de cultivar la tierra evita la erosión y  mejora  las  condiciones  físicas  y  químicas  del suelo (ej. Porosidad y materia orgánica); utiliza menos combustible por lo que es más económico y menos contaminante; es más rápido y permite cultivar  la  tierra  aún  en  condiciones  de  suelos húmedo (no se hace barro).

•    Fajas empastadas
Si    se    usan    sistemas    convencionales,    con laboreo, es muy importante utilizar junto con la arada  en  contorno  las  fajas  empastadas.  Estas fajas de pasto sirven de guía permanente para la  arada  en  contorno  (cortando  la  pendiente) y  de  “calles”  para  circular  con  la  maquinaria dentro   del   campo.   Además   disminuyen   la velocidad del agua quitándole la fuerza erosiva y facilitando su infiltración en el suelo.

•     Terrazas
Las  terrazas  sólo  se  usan  en  casos  especiales. Están  formadas  por  un  camellón  y  un  canal adyacente.   El   camellón   o   alomado   detiene el   agua   que   corre   por   la   ladera.   El   canal elimina  los  excesos  de  agua  y  tiene  que  estar empastado  para  conducir  el  agua  sin  que  se produzca erosión. Requieren un buen diseño y mantenimiento.

•    Control y recuperación de zanjas
Las  zanjas  o  cárcavas  muchas  veces  crecen rápidamente    y    en    pocos    años    alcanzan gran  tamaño.  Se  forman  por  escurrimientos concentrados  del  agua  de  lluvia.  Lo  primero que  hay  que  hacer  es  eliminar  las  causas  que les dieron origen. Según sea la zanja será necesario:
– Evitar que  el  agua  llegue  a  la  zanja  y  siga corriendo por ella.
– Impedir el pastoreo en ella.
– Suavizar los bordes.
– Sembrar  alguna  vegetación  en  el  fondo  y los bordes.
– Construir diques  o  barreras  dentro  de  la zanja.

En  general,  detener  el  avance  de  una  zanja  es difícil  y  costoso;  lo  mejor  es  tomar  medidas para que no comiencen a formarse. Prevenir es mejor que curar.

•    Manejo de los campos de pastoreo
La  erosión  no  sólo  se  produce  por  un  mal manejo de las chacras. Cuando se sobrepastorea un  campo  se  pierden  las  pasturas  buenas  y comienzan a aparecer áreas de suelo desnudo. Allí también se puede producir la erosión. Es  necesario  tener  en  cuenta  la  ubicación  de alambrados, aguadas y comederos y sobre todo ajustar  la  dotación  de  ganado  por  hectárea al  ciclo  de  crecimiento  de  las  pasturas  y  a  su capacidad   de   producción,   procurando   que el  suelo  siempre  quede  cubierto  con  algún desarrollo de los pastos.

PLANES DE USO Y MANEJO DE SUELOS

En  el  marco  de  la  ley  Nº  15.239  y  sus  decretos reglamentarios,   se   estableció   que   el   MGAP exigirá   a   los   productores   agropecuarios   la presentación   de   un   Plan   de   Uso   y   Manejo Responsable  del  suelo,  que  tenga  en  cuenta los  suelos  del  predio,  las  prácticas  de  manejo, la  secuencia  de  cultivos  y  la  erosión  tolerable (Decreto  405/2008).
Junto  con  otras  normas técnicas,  dichos  Planes  de  Uso  tienen  como objetivo   prevenir   la   erosión   hídrica   de   los suelos,  problema  ambiental  más  importante asociado  a  la  producción  agropecuaria.  Esta no  solo  provoca  daños  en  el  suelo  que  se erosiona sino a los sitios del paisaje en los que se  depositan  los  sedimentos  y  los  ecosistemas acuáticos a los que el suelo es exportado.

En   setiembre   de   2010   comenzó   una   etapa piloto   trabajando   con   técnicos,   productores y    empresas    en    la    construcción    colectiva y    voluntaria    para    probar la metodología propuesta  en  predios  con  sistemas  agrícolas cerealeros  y  oleaginosos,  y  en  abril  de  2013 se  inició  la  fase  obligatoria  de  presentación para  todos  los  predios  con  sistemas  agrícolas, estableciéndose cierta gradualidad en términos de  superficie  y  sistemas  productivos.  En  este proceso gradual, en donde la agricultura sigue siendo la actividad prioritaria, se incorpora a los sistemas  lecheros  por    la  importancia  en  área que  ocupa  de  agricultura  forrajera  (Res.  Adm. 159/2015).

El   MGAP   continuará   este   proceso   gradual incorporando predios con menores superficies agrícolas y otros sistemas productivos. Se ha instituido un sistema de acreditación de técnicos  para  presentar  planes  de  uso  con  la AIA,  UDELAR,  FAGRO  para  la  presentación  de Plan.

¿En qué consisten los Planes de Uso de Suelo?

Permiten  planificar  el  uso  del  suelo  según  su capacidad. Consisten    en    determinar    una    rotación,  o sucesión  de  cultivos  asociados  a  una  Unidad de  Producción,  que  no  genere  pérdidas  de suelo  por  erosión  estimadas  por  encima  de  la tolerancia  para  ese  suelo.  Para  los  Planes  para la    Producción    Lechera    Sostenible    además implica elaborar un programa de Manejo de la fertilización  química  y  orgánica,  como  medida para controlar el nivel de fosforo en el suelo.

A pesar de su pequeño tamaño, Uruguay posee  una  amplia  diversidad  de  tipos  de  suelos  y enfrenta el desafío de avanzar en intensificación sostenible. Como respuesta a esta realidad, la difusión de conocimiento  sobre  el  suelo  y  la implementación de  los Planes de Uso y Manejo de Suelos son acciones claves del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Está disponible para ser descargado en: http://www.aguaparaproducir.uy/images/pdf/libro-nuestro-suelo-2016.pdf

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